Las medidas de prevención para evitar la propagación del COVID-19 cambiaron la forma en la que estábamos acostumbrados a trabajar. De pronto, en cuestión de días, el trabajo remoto llegó a nuestras vidas, para convertirse en un desafío. Incluso para las empresas que ya tenían implementado un día de home office a la semana.

Esta nueva forma de laborar ha exigido a las compañías reaccionar rápidamente y adaptarse a los cambios, pero también las ha invitado a reflexionar sobre la flexibilidad, productividad y, en especial, a afrontar los principales cambios que trae consigo esta forma de trabajar. ¿Acaso el futuro se ha adelantado?

El gran reto para las empresas de hoy no será pensar en que, cuando esta pandemia termine, todo volverá a ser como antes; sino en identificar los beneficios de esta modalidad de trabajo, para que se pueda implementar desde ahora, o más adelante si se requiere. Pero atención, porque aplicar esta práctica demandará, además, otro desafío: transformar el mindset de las compañías.

 La pregunta es, ¿su empresa está lista para esto?