Las ventas del sector podrían registrar un retroceso de hasta un 35% en lo que resta del año, sin embargo, tras la crisis, las marcas emergerán más fuertes y darán respuesta a las tendencias de consumo que están tomando fuerza a raíz de esta pandemia.

Por otra parte, las restricciones de transporte y la reducción en viajes turísticos, son los principales factores que han lastrado el crecimiento del lujo durante este año. Por ejemplo, en Europa, el mercado de los artículos de lujo se había mantenido estable en los dos primeros meses y medio del año, aunque con variaciones sustanciales entre los países; el mercado italiano fue el que más sufrió, ya que la cuarentena provocó descensos de dos dígitos en las ventas en todo el país, mientras que en América se está empezando a sentir de lleno el impacto del virus.

Luego de la finalización de la cuarentena, se espera que la industria del lujo sea una de las primeras en recuperarse, iniciando una nueva era en el mundo de la máxima sofisticación.

De esta manera se espera que, en los próximos años, la industria dedicada al lujo centre todos sus esfuerzos, creando experiencias dirigidas hacia los valores, consolidándose como uno de los negocios más versátiles y rentables a nivel mundial.

Los países de todo el mundo anuncian medidas para impulsar sus economías, donde el sector de lujo, podría pagar uno de los precios más altos de su historia. Según los resultados de una encuesta realizada por Boston Consulting Group (BCG) y Bernstein, la pandemia de Covid-19 podría acabar con hasta casi un tercio del valor de mercado del sector del lujo, valorado en 350.000 millones de euros en 2019.

Un desastre, que, en el peor de los casos, podría traducirse en un déficit de ventas de 105.000 millones de euros a nivel mundial; se espera un descenso de rentabilidad, con una caída de más del 40%. Parece un año muy complicado para el sector, que tendrá que lidiar también con todo el stock no vendido, calculado en hasta 105 millones de unidades.

Pero no todo pinta mal para la industria de lujo, quien obtiene noticias postivas del comercio electrónico; el nuevo campo competitivo de la industria de lujo, el cual ha incrementado la importancia de las compras en línea. Las marcas que hayan introducido nuevas estrategias de comercio electrónico podrán beneficiarse de este cambio de paradigma, consiguiendo una considerable ventaja competitiva.

Pensando en el futuro, la mayoría de los CEO de las marcas de lujo se muestran optimistas y esperan alcanzar los niveles de ingresos previos a la crisis en un año a partir del brote de la pandemia.

El coronavirus tendrá consecuencias en las empresas de todo el mundo, y la industria de lujo no es la excepción, ya que el movimiento de dinero, propio de los periodos vacacionales y del turismo boyante, se vió mermado.

Analistas de RBC (Royal Bank of Canada) calculan que una caída del 10% en el consumo de China durante el primer semestre del año tendrá una reducción del 2% en los ingresos de las empresas de lujo y del 4% en sus beneficios anuales. China es el principal consumidor y, a su vez, uno de los más grandes productores. En consecuencia, no solo se ve afectada la venta, sino el propio stock para el resto de los consumidores europeos.

Otro sector de lujo que sufre las consecuencias de la crisis sanitaria es la alta cocina, cuya espera para volver a brindar servicio a sus comensales se está terminando, claro que tendrán que comenzar con los protocolos de la nueva normalidad.

Por otro lado, empresas como el grupo francés de marcas de lujo LVMH, decidió poner sus fábricas al servicio de la emergencia sanitaria. Durante este tiempo han dedicado sus plantas de perfumes y cosméticos a la fabricación de gel desinfectante para donar a hospitales. Un gesto que busca contribuir a frenar esta contingencia.

Como podemos observar, no todo va mal; aunque muchas empresas deben esperar para poder dar sus servicios de nuevo y más aún para recuperar lo perdido, con buenas prácticas y esfuerzo se logrará recuperar la economía global y su crecimiento.

El sector del lujo ha vivido décadas de bonanza en las que ha crecido a un gran ritmo, viviendo un proceso de expansión que se ha ralentizado en la actualidad. Para hacer frente a este escenario, las marcas cuentan con diversas estrategias, entre las cuales la transformación digital y el interés de las personas actúan como grandes aliados para este cambiante entorno.

Sin embargo, desde 2014 se aprecia cómo el sector ha sufrido un estancamiento. Esta situación ha llevado a ciertas empresas a emprender un proceso de reestructuración que ha afectado tanto a las plantillas como a las tiendas físicas. Un ejemplo que hemos visto es la sobreexposición comercial que ha vivido una reconocida marca como Prada y que ha tenido una clara incidencia en su cuenta de resultados.

Más allá de determinar cómo mejorar los procesos de compra en la Era de Internet, las empresas han de definir una estrategia digital completa dependiendo del tipo de producto y compañía. Así, el entorno abre la puerta a la creatividad y a la utilización de una multitud de tácticas diferentes para diseñar ese comercio digital. Lo que siempre hay que respetar son los principios que definen lo que significa una “organización de lujo” electrónica. El tratamiento estratégico de este desarrollo deberá consistir en entroncar la transformación digital con la estrategia de la empresa y no en centrarse únicamente en el aumento de las ventas.