El coronavirus tendrá consecuencias en las empresas de todo el mundo, y la industria de lujo no es la excepción, ya que el movimiento de dinero, propio de los periodos vacacionales y del turismo boyante, se vió mermado.

Analistas de RBC (Royal Bank of Canada) calculan que una caída del 10% en el consumo de China durante el primer semestre del año tendrá una reducción del 2% en los ingresos de las empresas de lujo y del 4% en sus beneficios anuales. China es el principal consumidor y, a su vez, uno de los más grandes productores. En consecuencia, no solo se ve afectada la venta, sino el propio stock para el resto de los consumidores europeos.

Otro sector de lujo que sufre las consecuencias de la crisis sanitaria es la alta cocina, cuya espera para volver a brindar servicio a sus comensales se está terminando, claro que tendrán que comenzar con los protocolos de la nueva normalidad.

Por otro lado, empresas como el grupo francés de marcas de lujo LVMH, decidió poner sus fábricas al servicio de la emergencia sanitaria. Durante este tiempo han dedicado sus plantas de perfumes y cosméticos a la fabricación de gel desinfectante para donar a hospitales. Un gesto que busca contribuir a frenar esta contingencia.

Como podemos observar, no todo va mal; aunque muchas empresas deben esperar para poder dar sus servicios de nuevo y más aún para recuperar lo perdido, con buenas prácticas y esfuerzo se logrará recuperar la economía global y su crecimiento.